El porqué a la inclusión de Fahrenheit 451 en un programa de estudios
Fuego
Vivo: Fahrenheit 451 y la necesidad de su lectura en el ámbito escolar
Por
Aymara Belmonte
Introducción
“No
debes quemar libros para destruir una cultura. Solo haz que la gente deje de
leerlos”
—Ray Bradbury
Y en el principio, hubo escritura.
Desde sus comienzos, la humanidad fue una ávida
creadora de mitos e historias. Algunas con el propósito de responder preguntas,
a pesar de no tener las herramientas necesarias; otras, por mero
entretenimiento.
Cuando Bradbury habla de la importancia de los
libros, no es una vaga promoción para que sus lectores compren su nueva obra;
es una realidad. Los libros elevan, nos invitan a nuevos mundos, pueden
hacernos emocionar, activan diversas regiones de nuestro cerebro, mejoran
nuestra expresión oral y escrita y estimulan nuestra empatía. La costumbre de
leer puede retardar la aparición de los síntomas de demencia e incrementar
nuestra capacidad de concentración, análisis e interpretación de texto.
Sin embargo, a medida que la tecnología avanza,
nuestras ganas de leer parecen disminuir paulatinamente. Nuestro sentido de
identidad y valor personal se encuentran atados a un “me gusta” o a un
comentario. No nos tomamos fotos simplemente para nosotros mismos sino también
para otros. Nuestros oídos zumban por la sobreexposición a la música demasiado
alta a través de auriculares. Nuestra espalda y manos cansadas, con dolor, nos
recuerdan la cantidad de horas que pasamos frente al celular o escribiendo en
el teclado
Fahrenheit
451
describe, casi proféticamente, un mundo distópico en el que las pantallas (con
tamaño de paredes), la velocidad de los autos, las pastillas y los auriculares
sirven como distractores de lo que sucede, dejando a los individuos de la
sociedad confortablemente insensibles, cómodamente adormecidos.
Esta visión de la sociedad, como fue mencionado
anteriormente, no está demasiado alejada del presente; por ello, la lectura, es
un arma esencial en el combate contra el sufrimiento a través de una sociedad
anestesiada, nos ayuda a reflexionar y tomar conciencia de todo lo que nos
rodea.
Entonces, parece lógico inferir que un libro que
trata de forma sensible los peligros de la ausencia de la literatura debe
pertenecer a un programa escolar. Pero, ¿Por qué Fahrenheit
451?
I. Facilidad y accesibilidad
Desde un aspecto técnico podemos describir a
Fahrenheit 451 como una novela distópica de ciento treinta y nueve páginas y
tres partes. Esto la convierte en una novela corta, comparada a otras, y
facilita su lectura. Es una novela que puede ser leída en menos de dos días.
Esto es importante porque del largo de una novela podemos deducir si se
mantendrá la atención de adolescentes que, debido a diversas circunstancias, no
poseen un hábito lector.
El lenguaje, aunque extremadamente poético, no
resulta demasiado complejo en cuanto a comprender lo que sucede en la historia.
El libro es accesible y fácil de hallar tanto en
bibliotecas y librerías como en internet en formato .pdf (simplemente tipeando
el nombre de nuestro libro, en este caso Fahrenheit 451, y agregándole al final
filetype:pdf obtendremos una serie de resultados puramente en formato pdf).
II. Mensaje
El libro nos presenta una sociedad que posee
diversos aspectos negativos. Como por ejemplo, la superficialidad que puede observarse en cierta conversación acerca
de política que tiene la esposa del protagonista, Mildred, con sus amigas:
“—No
era gran cosa, ¿verdad? Pequeñajo y tímido. No iba muy bien afeitado y apenas
si sabía peinarse.
—¿Qué
idea tuvieron los «Outs» para presentarlo? No es posible contender con un
hombre tan bajito contra otro tan alto. Además, tartamudeaba. La mitad del
tiempo no entendí lo que decía. Y no podía entender las palabras que oía.
—También
estaba gordo y no intentaba disimularlo con su modo de vestir. No es extraño
que la masa votara por Winston Noble. Incluso los hombres ayudaron. Comparad a
Winston Noble con Hubber Hoag durante diez segundos, y ya casi pueden
adivinarse los resultados”
—segunda parte (La criba y la arena), página 94
Cuando deberían decidir votar a cierto candidato
teniendo en cuenta sus ideas, tienen en cuenta si es gordo o no, si tartamudea
o no, o si estaba bien afeitado y peinado. Se privilegia la imagen externa ante
la esencia y el mensaje.
También podríamos decir que esta es una sociedad adormecida debido a ciertas
situaciones que se presentan durante la historia, una de las más claras es la
del intento de suicidio de Mildred con pastillas para dormir.
“El
objeto que él había enviado a rodar con él resplandeció bajo el borde de su
propia cama. La botellita de cristal previamente llena con treinta píldoras
para dormir y que, ahora, aparecía destapada y vacía a la luz de su encendedor”
—primera parte (Era estupendo quemar), página 23
Desde la velocidad impuesta de los autos, a la
censura, a los auriculares, a la quema de libros. Otro aspecto que podemos
destacar de esta sociedad es su obediencia
y su falta de reflexión.
“—Piensas
demasiado —dijo Montag, incómodo.
—Casi
nunca veo la televisión mural, ni voy a las carreras o a los parques de atracciones.
Así, pues, dispongo de muchísimo tiempo para dedicarlos a mis absurdos
pensamientos. ¿Ha visto los carteles de sesenta metros que hay fuera de la
ciudad? ¿Sabía que hubo una época en que los carteles sólo tenían seis metros
de largo? Pero los automóviles empezaron a correr tanto que tuvieron que
alargar la publicidad, para que durase un poco más.”
—primera parte (Era estupendo quemar), página 19
Finalmente, tenemos el aspecto del consumismo (que había adelantado con la
cita anterior). El bombardeo de los anuncios. Un buen ejemplo de lo invasivo de la publicidad, es aquel momento en el que Montag
lucha, infructuosamente, por mantener una cita en su cabeza mientras lo
persigue un curioso y pegadizo anuncio de una marca de dentífrico:
“«Dentífrico
Denham.»
«Cállate
—pensó Montag—. Considera los lirios en el campo.»
«Dentífrico
Denham.»
«No
mancha...»
«Dentífrico...»
«Considera
los lirios en el campo, cállate, cállate.» “
—segunda parte (La criba y la arena), página 78
Todos estos aspectos son los que Bradbury critica
de esta sociedad futurista y distópica que él mismo ha creado, exagerando características
del colectivo histórico y social del que formaba parte y tomando en cuenta miedos
relacionados a los avances científicos y tecnológicos de la época. El mensaje
que Bradbury intenta transmitir a través de Fahrenheit 451, es la importancia
de pensar, del conocimiento, de reflexionar y analizar críticamente lo que
tomamos por obvio, lo que creemos que sabemos, y preguntarnos a nosotros mismos
si esto es lo que realmente queremos.
III. Relevancia
Otra de las cosas que, quizás, lo convierte en un
libro digno de ser leído en escuelas secundarias es su relevancia.
Esta obra de la literatura contemporánea posee una
relevancia que pocos libros tienen. Ha logrado mantenerse vigente durante los
últimos sesenta y cinco años (sin tener en cuenta su antecedente, la historia
corta ‘Bright Phoenix’[1] —escrita en 1948, pero
publicada en 1963— que da origen a la nouvelle ‘The Fireman’[2] —publicada en 1951—, la
cual finalmente daría paso a la gestación de la novela que hoy conocemos como
Fahrenheit 451).
A pesar de que la sociedad plasmada en la novela de
Bradbury es ficticia, las problemáticas que afronta (en mayor o menor medida)
se ven reflejadas en nuestro contexto histórico actual.
En vez de quemar libros, los dejamos llenarse
de polvo en estanterías y bibliotecas semivacías. Reemplazamos la novela por su
adaptación cinematográfica. Porque podemos esperar la película, pero no le
dedicamos si quiera cinco minutos al libro. Como en Fahrenheit 451, todo es
rápido. Los films se vuelven más veloces y cargados de acción, los libros se
vuelven más cortos (para poder atraer al menos un lector), estamos en el auge
de la falta de concentración y nuestra atención se reduce a un video largo de
Youtube.
Pero, Fahrenheit 451, no sólo refleja nuestra
sociedad de hoy en día, sino que también influenció y ayudó a artistas variados
(como cineastas, músicos, autores, etc.) a representar su visión del futuro. Inmortalizada
gracias al trabajo de diversas personas (tanto en el campo del arte, como en el
de la ciencia), la huella que dejó Bradbury en el mundo de la cultura pop, es
imborrable y nadie, aunque quisiera, podría quitar el impacto y el legado de
este autor.
He aquí una selección limitada de posibles
influencias de Fahrenheit 451:
·
Fahrenheit 451 (película homónima de 1966)
·
Fahrenheit 451 (película homónima de 2018)
·
Fifteen Million Merits (episodio de la
serie Black Mirror, 2011): posible
referencia a las pantallas del tamaño de paredes y consumismo. En este
capítulo, se pueden observar paredes-pantalla que obligan a sus usuarios a
consumir más y más. La única forma de dejar de ver aquellos anuncios (que
bloquean la salida de los cuartos hasta que logres terminar de verlos) es a
través del pago de “méritos”.
·
Metalhead (episodio de la serie Black Mirror,
2017): posible referencia al sabueso mecánico.
·
Equilibrium (película de 2002): Posible referencia a la censura en Fahrenheit 451. En la sociedad de
‘Equilibrium’, todos los tipos de sentimientos y emociones son ilegales, así
como cualquier cosa que provoque tales emociones. Dicho material ofensivo
incluye: libros, arte, música, perfume / colonia, colores brillantes, etc.
·
El libro que se quema para poder ser leído (realizado en septiembre de 2017): Un proyecto artístico diseñado por la
Academia Jan van Eyck y producido por el colectivo francés de diseño gráfico
Super terraine. Se trata de un libro impreso que utiliza una tinta sensible al
calor que oculta su texto detrás de una capa de negro que se mantiene cuando
está a temperatura ambiente. El libro en cuestión es Fahrenheit 451.
IV. Impacto
“Los estudiantes se convierten en lectores cuando el material que se les
entrega refleja partes de su vida cotidiana. La presciencia de Bradbury sobre
las posibilidades de la tecnología es un atractivo para el lector estudiantil.”
Finalmente, podemos analizar y teorizar acerca del impacto que este libro tendrá en el
público adolescente.
La lectura crítica en la adolescencia trae diversos
beneficios, entre ellos se encuentran: saber cómo enfrentar un mundo que se
vuelve más complejo a medida que pasan los años, poder identificarse con el
libro en cuestión y no sentirse tan solos, abrir líneas de comunicación entre
familiares, profesores y/o bibliotecarios si éstos brindan oportunidades para
hablar sobre lo que los adolescentes están leyendo, ver cómo otros han encontrado
soluciones a los problemas, desarrollar el vocabulario, ampliar la imaginación,
mejorar la escritura y ganar confianza al hablar.
Por su parte, la lectura distópica también trae sus
beneficios propios: puede servir como una especie de señal
que nos obliga a mirar hacia nuestro propio mundo y reconocer las mismas
atrocidades que leemos en los libros cuando suceden en una escala menor, o a personas
de diferentes etnias, o a personas de orientaciones sexuales y géneros minoritarios.
Fahrenheit 451 logrará atraer una mayor audiencia
juvenil debido a su carácter de novela distópica. Francisca Goldsmith de ‘Readkiddoread.com’
reúne, en su artículo “Why Are Teens Reading Dystopian Novels?”[4], las opiniones de Jaymee,
Faith y Richard, tres chicos entre los trece y catorce años de edad que hablan
del porqué en cuanto a la lectura del género distópico:
“Creo que los libros distópicos pueden ayudar a los niños porque los temas
y las lecciones que tienen, pueden ayudar a las personas con los problemas que
tienen o podrían tener y pueden dar respuestas sobre lo que quieren hablar. Una
de esas respuestas es ‘nunca volverse loco por el poder’, que aprendí de ‘The
Looking Glass Wars’ de Frank Beddor. El poder es como una cicatriz, y puede
arruinar tu vida. Temas como este me ayudan en mi propia vida”
—Jaymee, trece años
“Es mejor aprender lecciones de vida a partir de lo que lees que de tus
padres. Es más fácil obtenerlo y aferrarse a las lecciones de vida de las
historias cuando lo lees y lo piensas y aprendes de ello. Si te lo dicen, no se
te pega, pero cuando ves lo que sucede en una historia, te ayuda a
desarrollarte, te muestra de qué forma es mejor hacer esto que aquello”
—Faith, trece años
"Me ayuda a pensar que nuestro mundo o sociedad puede cambiar, que
[yo] podría ayudar a cambiarlo"
—Richard, catorce años
Por ello podemos decir que Fahrenheit 451, al ser
una novela distópica, posee una ventaja. Pero, esta no es la única.
Este libro es especialmente importante y resonará
con el público Argentino. Los mayores recordarán con espanto y dolor aquel
período de la Argentina en donde, forzosamente, se quemaban ciertos libros
(considerados peligrosos), y los jóvenes podrán evitar que se vuelvan a cometer
semejantes atrocidades.
Conclusión
“A medida que el mundo virtual se vuelve más dominante, tener libros se
vuelve un acto de rebeldía. Cuando estamos en posesión de un libro impreso,
nadie puede rastrearlo, alterarlo, ni hackearlo.”
—Ramin Bahrani,
director de Fahrenheit 451 (2018), The New York Times[5]
Bradbury se consideraba a sí mismo no como un
predictor de futuros sino como un preventor
de ellos, decía haber escrito Fahrenheit 451 no para inducir a ese futuro o incluso
para decir que era inevitable sino para que las nuevas generaciones, o por lo
menos la gente del futuro, tomara conciencia de los peligros del avance
tecnológico sin ética y de la pérdida de la esencia humana. Por ello, y por las
razones antes enumeradas, parece fundamental la inclusión de Fahrenheit 451 en
el programa de estudios de una escuela secundaria.
[1] http://www.ngca.co.uk/docs/Bright%20Phoenix.pdf
[2] https://archive.org/stream/galaxymagazine-1951-02/Galaxy_1951_02_djvu.txt
[3] “Perpetual Light in a
Dystopian World: Students Still Read Bradbury’s Fahrenheit 451”, https://bookriot.com/2018/04/06/students-still-read-bradburys-fahrenheit-451/
[4] “Why Are Teens Reading Dystopian Novels?”,
http://www.readkiddoread.com/blog/why-are-teens-reading-dystopian-novels
[5] “Por
qué ‘Fahrenheit 451’ representa nuestra era de redes sociales”,
https://www.nytimes.com/es/2018/05/14/fahrenheit-451-hbo-ray-bradbury/

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